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Herramientas (hacia la misericordia)

Herramientas (hacia la misericordia)

 

Father Godfrey Mullen, OSB @ St. Benedict Cathedral, Evansville IN 

 

Martillo y destornillador. Aguja e hilo. Computadora y proyector. Espátula y sartén. Tiza y papel. Taza y plato. Libro y lápiz. Lápices de color y pasta. Llave inglesa y serrucho. Materiales químicos y tubos de ensayo. Cortacésped y corta yerba. Todas estas son herramientas para un trabajo particular. Para cada uno de nosotros, para el oficio que tenemos, necesitamos ciertas herramientas que nos permiten hacer nuestro trabajo de una buena manera. Los santos Plácido y Mauros tenían sus herramientas, médicos y enfermeras, maestros y estudiantes, científicos e ingenieros. Entonces hay herramientas para cada trabajo, herramientas que permiten un artefacto que funcione. Algunas herramientas permiten al carpintero hacer un trabajo tosco que no es muy elegante pero que es firme. Otras herramientas permiten al mismo carpintero añadir refinamiento y lustre al trabajo inicial, transformando un trabajo simple y sin adornos en una obra exquisita y de mucho precio.

 

Muy a menudo, la diferencia está en las herramientas que se usa. Nadie estaría contento si se va a cocinar y no hay ollas para cocinar. No se planearía hacer un postre o un pastel sin la receta. Tampoco trataríamos de hacer un pastel “bundt” con una bandeja de horno. No podríamos comer tallarines si no tenemos por lo menos un tenedor. Sin herramientas, cualquier trabajo es imposible de hacerlo. Simplemente, es la presencia o ausencia de herramientas que es la clave para que un trabajo salga bien. ¿Te gustaría firmar tu nombre en un documento con una brocha y pintura? ¿Y qué acerca de cortarte tus uñas con tijeras de jardín? ¿Cambiarías una llanta en tu carro con una lima de uñas? ¿Podrías entonar un piano con un diapasón? ¿Peinarte con un tenedor o escribir en la pizarra con un pincel? Ahora, nosotros usamos las herramientas apropiadas para hacer el trabajo correctamente.

 

San Benedicto nos da estas herramientas para los trabajos buenos y el camino hacia la humildad. Nos enseña a usar las herramientas del monasterio con el respeto que tendríamos con las copas de cáliz del altar. E incluso las cualidades del superior del monasterio podrían ser vistas como herramientas para un buen trabajo. Una vez más, cada herramienta nos las da con la sabiduría del Maestro para hacer un trabajo especial para el hijo o hija escuchando con el corazón. Entonces, ¿cuáles son las herramientas necesarias para llevar a cabo nuestro trabajo espiritual? ¿Cuáles son aquellas que nos permiten a continuar por el sendero de nuestro aprendizaje? Pues bien, estas herramientas son el Amor, la Alegría, la Paz, la Paciencia, la Bondad, Generosidad, la Fe, Gentileza, y el Control de sí mismos. También debemos incluir Sabiduría, el Conocimiento, Entendimiento, los Consejos Buenos, Piedad, Fortaleza, y el Temor a Dios. Las herramientas del trabajo espiritual son manifestaciones del Espíritu Santo.

 

En el bautizo, recibimos al Espíritu Santo al mismo tiempo que recibimos nuestra misión de evangelizar todo el mundo. En el sacramento de la confirmación, se nos da las herramientas más refinadas que nos permiten llevar a cabo este trabajo. Y obviamente en la Eucaristía, se nos da el alimento necesario para fortalecer esta misión del bautismo y confirmación. Estas herramientas caben muy bien en el cinturón de herramientas que nos dieron en el bautismo. Su uso está garantizado por su manejabilidad. Y el usarlas nos hace mejores si sabemos sus limitaciones y objetivos. Debemos familiarizarnos con estas herramientas si queremos encontrarlas cuando las necesitamos en este uso o en este otro.

 

Estas herramientas del uso espiritual se nos las dieron sin costo por un Dios que tiene la naturaleza de dar. Se nos las dieron para que el mundo sea más harmonioso y más bello, para que haya paz y sosiego. Algunos usan estas herramientas en una forma mejor que nosotros. Otros nos miran para dar ejemplo. Pero las herramientas son el regalo Pentecostal de Dios a las personas escogidas para este trabajo de dar de comer, dar de beber, proveer refugio a los necesitados, recordando la dignidad de aquellos amados por Dios. Recemos que estas herramientas ayuden a construir el Reino de Dios, y que nuestro trabajo con ellas se convierta más y más en un ejemplo vivo de nuestro trabajo de amor.